No tengo palabras para agradeceros a todos aquellos que mandastéis calcetines y/o escribistéis en vuestros blogs sobre nuestra iniciativa de llevar sonrisas al hospital el día de Nochebuena. ¡Gracias de corazón! Hicimos un total de 50 calcetines de los cuales se donaron 48 al hospital infantil de Oxford por segundo año consecutivo.
Dos calcetines fueron derechitos a Madrid, hechos especialmente para Guzmán y su hermana Martina.
Guzmán es un luchador, enamorado de los trenes y que fue diagnosticado con leucemia a los 3 años. Tuvo un tratamiento muy agresivo y está camino de su recuperación. Su padre José tiene un blog, Uno entre cien mil, escrito desde el corazón y con un positivismo del que todos deberíamos aprender un poquito. Desde aquí, quiero desearle a su familia de 4 todo lo mejor para este año que entra. Niños como Guzmán son los que mueven nuestras iniciativas, y con cada calcetín, con cada funda de almohada, intentamos mandar un mensaje de cariño y acompañarles en este camino tan duro que les ha tocado vivir a ellos y a sus familias. Estos son nuestros pequeños superhéroes.
De todos los calcetines, 19 nos llegaron por correo desde Finlandia y distintos puntos de España, incluídas las Islas Canarias. ¡Gracias también por todos vuestros buenos deseos! ¡Sois increíbles!
Aquí os muestro lo que nos fuimos encontrando en el buzón...
incluídas las Islas Canarias...
El de las mariposas venía con este muñeco tan mono y con unas pegatinas.
Algunos de estos calcetines fueron hechos con niños, para niños, como el de las piruletas de arriba que lo hizo María con su hija Sofía, o estos de abajo que hizo una de nuestras voluntarias, Daphne, con su hijo. ¿No es fantástico que los niños participen en actividades solidarias como estas? A mí me deja el corazón blandito.
Aquí en Oxford, nuestros elfos de papá Noël también trabajaron duro creando estas maravillas. Estos son los que hizo Alexandra.
Y estos los hicieron Natalie, Stuart, y la familia de Natalie. ¡Tan graciosos y originales!
Y estos son los que hizo Val. Muy navideños.
¿No son todos preciosos?
Y estos son los que hice yo.
Con estos están los 50 calcetines donados. Podéis verlos en detalle en el grupo de flickr Oxford Christmas Stockings for Little Stars. Hay algunos que no sabía el nombre de quien me lo mandó. Si me lo decís lo añado en la foto correspondiente.
El día 23 de Diciembre acabé de prepararlo todo y mi amiga Val y yo los llevamos al hospital. Cada uno llevaba una tarjetita para que los niños supieran que los calcetines eran para ellos.
También cosí y preparé las fundas de almohada para el departamento de oncología infantil, esta vez hechas con telas de navidad, y algunas bolsitas de tela que se atan al cuello para esconder los tubos que les ponen para la quimio. Fue el último empujón antes de Navidad.
Cuando llegamos a entregar todas las cosas, le pregunté a Christine, la especialista en juegos del departamento de oncología, lo que iban a meter en las botitas. Entonces, nos llevó a una sala, que normalmente la usan los niños hospitalizados para que les den clases y no perder el curso. La sala estaba llena, llenísima, de juguetes de todo tipo, para todas las edades. Son donaciones que tiendas y particulares han ido haciendo, desde cosas para bebés, hasta peluches, juegos, coches, muñecas... Cada calcetín lleva regalitos pequeños y a parte hay un voluntario que se disfraza de Papá Noel y que el día 25 de Diciembre va repartiendo regalos más grandes a los niños que estén hospitalizados.
Y por último os quiero contar algo increíble. Como la iniciativa llegó más allá de Oxford... a la República Dominicana a través de mi amiga Sory, que vale un imperio. Mirad estas fotos mágicas.
A mí me dejaron con lágrimas en los ojos. Sory volvió a su tierra por navidad. A ella le hacía ilusión reproducir la iniciativa que estábamos organizando en Oxford, para actuar a nivel local. Se puso manos a la obra y consiguió hacer muchos calcetines en tiempo record. Vane, que tiene muchísimo talento y que siempre está dispuesta a ayudarnos en nuestras iniciativas solidarias, le mandó estos calcetines, que también se pueden ver en las fotos de arriba.
¿A que son una preciosidad? Además, Sory consiguió que algunas empresas donaran juguetes y dulces para meter en los calcetines. Sory nos contó que hay muchas familias que no tienen nada, que son tan pobres que no tienen ni para hacer una comida diaria. ¿Os imagináis lo que es no poder ni hacer una comida diaria? Terrible de verdad. También nos dijo que algunos niños tenían enfermedades terminales, como el sida, y que se veía en sus cuerpecitos como la enfermedad avanzaba. Pero no olvidemos que los niños, pese a toda la pobreza que les rodea, pese a las enfermedades que padezcan, no dejan de ser niños.
Tanto cariño puesto en cada calcetín, un poquito del tiempo de nuestras ajetreadas vidas para poder ver las sonrisas en los rostros de los niños. Esto para mí no tiene precio, es la esencia más humana que existe. Por eso os agradezco de corazón a cada uno de vosotros vuestro tiempo y vuestro cariño puesto en cada calcetín y devuelto mil veces en forma de una sonrisa. ♥ ¡Feliz Navidad a todos!