
He vuelto. Aunque ya sé que por la actividad de este blog bien se podría uno pensar que me ha tragado la tierra. Pero no, aquí sigo. Estuve un mes de vacaciones y volvimos hace 20 días. Todas las cosas que uno piensa hacer cuando tenga vacaciones... yo también las pensé, pero no hice ninguna.
Primero nos fuimos a Valencia a ver a la familia y a sufrir el calor extremo de esta ciudad húmeda en verano. Después decidimos que echábamos de menos el fresquito de la isla y nos fuimos 15 días al norte de España, que tiene un clima muy similar y que nos sentó de maravilla. Este fue un viaje interno, emocional, personal y muy intenso. Estuvimos buscando en el baúl de los recuerdos familiares, desempolvando papeles del siglo pasado, buscando de donde venimos y lo que mi familia dejó atrás. Nos encontramos con gente maravillosa que nos ayudó por el camino. Nos metimos en archivos municipales, archivos militares y bibliotecas, todo para poder saber y conocer sobre nuestra propia historia, sobre los nuestros. Porque no se puede saber a donde va uno sin saber de donde se viene. ¿No os parece?
Yo hay días que no se muy bien a donde voy. Especialmente cuando volvimos a la isla y empecé a trabajar al día siguiente de volver. Mi energía vital se me debió de quedar en el avión porque no la encontraba por ninguna parte. Después de un par de semanas arrastrándome de un sitio a otro, ya por fin parece que vuelvo a ser un poquito persona. Sólo un poquito.
Lo que sí que os puedo decir es que cada día conozco más sobre de donde vengo y estoy muy orgullosa de mi familia. Su historia es dura, como la de tantas otras personas que vivieron una época de horror. Mi memoria. Su memoria. La que intentamos recuperar un poquito en este viaje. La que queremos que él nos cuente, para que ciertas cosas no se olviden nunca.
P.S: Vuelvo mañana a enseñaros las fotos de "gente de espaldas" para La vuelta al mundo. ¿Os pasaréis un ratito?


